Empresario o autoempleado. Las claves del éxito

Empresario o autoempleado. Las claves del éxito

Sí, has leido bien. Mi primer negocio. Porque ser un hombre o mujer de negocios es eso, tener negocios. No es ser abogado, asesor, arquitecto, hostelero, pastelero o inventor. Ser un hombre o mujer de negocios es tener un bufete de abogados, una asesoría, un estudio de arquitectura, un restaurante u hotel, una pastelería o una empresa de I+D. Y a ser posible, tener más de una de estas cosas.

¿Prefieres un audio? Aquí te dejo este post en formato audio. Siendo el primer audio grabado para mi canal 630.es un archivo grabado como prueba nº1 del que espero estar muy avergonzado cuando vuelva aquí a verlo en unos años 😉

 

Mi nombre es Rubén Jaén González, soy Consultor de Marketing online, Director de Proyectos, pero ante todo soy empresario y en mi vida he visto nacer y morir tantas empresas que no soy capaz de recordarlas todas. Y estoy seguro de que a ti te ha pasado lo mismo. Esos bares que abren y cierran cada 6 meses, ese local, en el que a pesar de estar en el centro, nada funciona… o incluso quizá te haya tocado de cerca y tengas algún familiar que lo intenta una y otra vez y siempre le sale mal.

Hace poco leí un estudio realizado en EEUU por “Small Business Administration” (SBA) que decía que:

“8 de cada 10 personas que empiezan un negocio fracasan en el primer año”.

Pero a mis clientes los estudios realizados en Estados Unidos les importan bien poco. Sin embargo sirven para CONOCER. Y la información es la clave para lograr el éxito. Información relevante, información que les afecta y que les puede ayudar.

Parece pesimista pensar de esa manera al iniciar un negocio pero no lo es, eso es ser prudente con tu inversión, eso es ser un hombre o mujer de negocios, analizar la situación y andar sólo si eres capaz de ver el éxito independientemente de tus deseos de empezar. Prestar atención a esa información, es ser realista y te fuerza a tomarte la situación en serio. Cuando empezamos un negocio estamos en una nube, sólo atendemos a lo que favorece nuestras intenciones. Hemos conseguido más o menos dinero para empezar, hemos convencido a nuestra familia y amigos de dejarlo todo por esa aventura, y una vez damos el primer paso vamos hacia delante como los burros sin mirar nada más, ya no podemos echarnos atrás por amor propio. Y ese es el primer error, dejarse llevar por los sentimientos y no por la calculadora.

¿Sábes que hace todo empresario de éxito en cuanto le es posible? Contratar un contable o aprender contabilidad aunque sea a nivel básico. Porque un negocio es, en primer lugar, una máquina de generar dinero en caja. Y eso que parece en principio muy fácil, muchas veces no lo es y hay que ser capaz de controlar gastos e ingresos al céntimo.

La mayoría de personas que montan un negocio sólo tienen en mente el sector en el que actuarán, el trabajo que desempeñarán. En la mayoría de los casos porque han estado desempeñando ese mismo trabajo para un tercero y piensan “Mi jefe lleva un cochazo gracias a que yo estoy llevando 20 clientes para la empresa y estos clientes le están pagando x.xxx €. Así que si me voy y trabajo para mi haciendo el mismo trabajo me forro”. Así, se convierten en autoempleados y pasan de cobrar un sueldo fijo en una empresa a pagar para trabajar en su propio negocio. Quizá les salga bien, pero en la mayoría de los casos no será así, o eso dicen las estadísticas, y acabarán dilapidando los ahorros de todos los años en que estuvieron pringando en esa empresa para volver rogando que le devulevan el puesto. Y si lo hacen, lo harán bajándole el sueldo y habiendo perdido la antiguedad.

Como ves, mi discurso es bien distinto a todos los que has visto antes en internet que te dicen “Todo el mundo puede ser emprendedor”. “Hazte emprendedor, y de paso contrata mis cursos o contrátame a mí que te va a ir todo genial.”

NO TODO EL MUNDO PUEDE SER EMPRENDEDOR – NO TODO EL MUNDO PUEDE SER UN HOMBRE O MUJER DE NEGOCIOS.

Para ser un hombre de negocios hay que dejar a un lado la palabra “hacer”, y sustituirla por la palabra “gestionar”. Hay que olvidar la palabra “trabajar” y sustituirla por la palabra “dirigir”. Pero por encima de todo, hay que olvidar la palabra “desear” y cambiarla por la palabra “Calcular”. Porque desde el momento en que inviertas el primer euro en crear tu negocio, tienes que estar calculando cuanto tardará ese negocio en devolvertelo. Y si no ves claro, con números, ese retorno, dale otra vuelta antes de empezar.

Si has llegado hasta este punto es que tienes las ideas claras y te has quedado con el título y el primer párrafo de este post, y estás pensando “¿Cuando vas a dejar de decir cosas que ya conozco y vas a hablarme de lo que me interesa?

“¿Cómo no fracasar?  y…. la idea de tener más de un negocio”.

Y vamos a empezar por esto último. Mucha gente no se lo plantéa pero esa es la clave. Una vez leí que alguien dijo:

Si 9 de cada 10 empresas fracasan, tener éxito es sencillo. Sólo tengo que montar 10 empresas.

Y así es…. DIVERSIFICAR es la clave.

Si un negocio te deja 1000€ al mes y tienes 10 negocios, tus beneficios serán de 10.000€/mes.

1.000 x 10 = 10.000€

Si de esos 10 negocios 2 no funcionan y te ocasionan pérdidas de 1000€/mes cada uno, seguirás ganando 6000€/mes y el hecho de cerrarlos no supondrá tener que volver a trabajar para otro, sino ganar 2000€ más cada mes.

(1.000 x 8 = 8.000€)  +  (- 1.000 x 2 = – 2.000€)  =  6.000€

(1.000 x 8 = 8.000€)  +  (- 1.000 x 2 = – 2.000€)  =  8.000€

¿Parece una locura verdad? Pero no lo es. Así son los negocios.

A ver… en realidad no es tan sencillo como esto. Este ejemplo es una simplificación exagerada de como funciona el tener varios negocios para que sea fácil de comprender. Y por eso, no todo el mundo vale para ser empresario, y exactamente por lo mismo, fracasan tantos negocios. No se da formación sobre esto en las escuelas, institutos y universidades y la gente que ha pasado su vida formándose para ser un trabajador no puede, de la nada, pasar a ser empresario, algo de lo que no tiene ninguna formación.

Por todo esto es fundamental dejarse asesorar y dar con el profesional correcto para ello. Elegir bien el negocio que se creará, la ubicación, el público objetivo al que irá enfocado, estudiar la competencia, la diferenciación con esta, analizar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas que nos afectan, el presupuesto con el que contamos… y una vez sepamos eso e iniciemos el camino, tener un buen estudio legal y fiscal del negocio, crear una marca profesional y protegerla adecuadamente, dar a conocer la existencia del negocio y saber transmitir las fortalezas del mismo respecto a su competencia. Y eso solo antes de abrir las puertas. Una vez abierto hay que saber analizar qué está ocurriendo en el mercado con nuestros clientes, como reacciona nuestra competencia a nuestra aparición, saber reaccionar a tiempo si algo no está funcionando bien… y sobre todo, no tomarse como algo personal si algo ha de cambiarse porque la idea inicial que tuviste no ha funcionado. Esa puede ser la clave para pasar la barrera de ese primer año.

¿Pero por qué fracasan la gran mayoría de negocios?

Todo negocio conlleva riesgos y en esta etapa inicial el riesgo de fracaso es mayor. Normalmente los principales factores que llevan al fracaso, según mi experiencia, son:

Falta de financiación suficiente – No vale sólo con arrancar, hay que tener presupuesto para promocionar y también para sustentar el negocio durante un tiempo si éste no genera beneficios. Esta es la principal causa de muerte de negocios a los pocos meses de arrancar. No todos los negocios que ves abiertos han ganado dinero nada más abrir sus puertas. La gran mayoría de ellos han perdido dinero durante muchos meses hasta que han obtenido su recompensa.

Falta de formación y cultura empresarial  – Esto es “gratis” pero depende de cada uno. Un negocio es como las personas que lo forman, puede existir un golpe de fortuna pero en la gran mayoría de negocios es un fiel reflejo de su equipo fundador. Formación, Capacitación, llámalo como quieras… pero si no sabes de aquello que estás haciendo tu empresa se hundirá. Y da igual que seas pintor y seas muy malo, o que seas el empresario que dirige a 5 pintores muy buenos pero que no sabe de gestión de equipos o gestión económica o de inversión. No podrás pagarles bien o no sabrás gestionarlos a nivel personal y se irán a tu competencia o se convertirán en ella.

Ahorrar de donde no se debe – En una casa no puedes ahorrar en el material que forma los cimientos, podrás hacerlo en la calidad de revestimientos o en los electrodomésticos. En una empresa es igual. No puedes ahorrar en tener un buen asesoramiento legal y tributario. No puedes ahorrar en hacer un buen estudio de negocio y en la elaboración de la estrategia empresarial. No puedes ahorrar en la marca de tu negocio que es la base de todo lo demás, ni tampoco en aquello que hará que te lleguen los clientes (Disponer de una buena estrategia de marketing y comunicación). Es una putada, lo se. Es algo que no podemos tocar, que no vemos y no nos gusta meter dinero ahí, pero hacerlo bien en ese punto es la clave de todo.

Imitar sin analizar – Muchas veces el emprendedor tiende a imitar a otros porque tienen éxito, pero no analizan en profundidad y eso es un error. Tu cliente quizá no sea el suyo, quizá sea su ubicación, o capacidades personales que tu no tienes, lo importante aquí es que un error de cálculo te puede costar mucho dinero y tiempo para cambiar el rumbo.

Plazo de alcance de Retorno de la Inversión (ROI) – Hay muchos tipos de negocio. Los hay de los que abren la puerta y empieza a entrar dinero como un restaurante y los hay que tardan mucho tiempo en empezar a recibir ingresos y que cuando lo hacen no llegan a cubrir gastos pues son negocios que requiren volumen de clientes y un largo plazo de tiempo. Ninguno es mejor que otro si sabemos donde nos estamos metiendo y somos conscientes de los beneficios y perjuícios de cada uno de ellos. Esto es algo que hablaré en otro post porque es sumamente interesante.

Mi opinión es irrelevante – Así es, el negocio lo creas tu, pero no eres tu el que hará que triunfe o fracase, lo hará el mercado. El negocio debe adaptarse a las necesidades del mercado. Es como un río con corrientes. Si sabes escuchar a tu cliente, fluir con el mercado, podrás alcanzar una corriente rápida y avanzar velóz. Si lo no haces puedes seguir avanzando de forma lenta, estancarte o caer en un remolino que te estampe contra las rocas.

No promocionar – Henry Ford dijo una vez que “si sólo tuviera 1 dollar invertiría 90 centavos en publicidad”. Y así es… ¿de qué sirve un negocio lleno de producto sin clientes? ¿Dónde merece más la pena invertir, en más stock, en tener un mueble mejor, o en tener clientes? Analizar dónde está tu público objetivo y utilizar las mejores herramientas para llegar a él será la clave de que tu negocio tenga clientes o no. Y aquí quiero hacer especial incapié en el tema de la estrategia. Elabora una estrategia anual de inversión. Establece tu presupuesto y repártelo en los principales hitos del año. Después decide dónde vas a invertir cada euro y déjalo por escrito. Es muy fácil caer y comprar el producto que nos ofrezca el comercial de turno, ya sea de la radio, televisión local, revista, etc… Siempre nos dirá que es un producto muy bueno y la oferta es excelente. Pero la pregunta es ¿Entra en la planificación? ¿Merece la pena eliminar o sustituir alguna de las acciones planificadas por aquella que nos están ofreciendo? Si la respuesta es NO, invita al comercial a pasarte una nueva oferta en Noviembre para tenerla en cuenta en el presupuesto del próximo año. Ganarás tiempo, dinero y eficacia en tus acciones comerciales.

Funnel o embudo de conversión de ventas

No tener un embudo de conversión – Muy ligado a lo anterior. Mucha gente abre la puerta y se conforman con los clientes que van llegando y confían en el boca a boca para conseguir más. Se ciñen al público de su zona, al que por inercia les va a consumir y creen que así tienen libertad y seguiridad económica. Y no pueden estar más equivocados. Cualquier cambio en el mercado los mandará al cierre. Que abra la competencia un negocio a su lado o que cambie el gusto del mercado por el producto. Si ésto te afecta es porque no controlas por qué te llegan los clientes. No te has posicionado en el mercado, no te has diferenciado y desde luego, no tienes un embudo de conversión. Crea una estrategia de conversión, un embudo de conversión o, como ahora está de moda llamarlo, un Funnel de ventas para atraer una audiencia afín a tu producto y que en un momento dado pueda convertirse en comprador.

No aprender de los demás – Tener la mente abierta a aprender de los demás es clave. “Be water my friend”. Ser flexible y estar abierto a cambios, adaptaciones y mejoras te ayudará a crecer. Si tienes la suerte de tener amigos o familiares con negocios, habla con ellos. Si no lo tienes métete en una asociación de empresarios. ¿Cómo lo hacen ellos? ¿Qué programas utilizan? ¿Cómo afrontan ellos los impagos? Eso es mejor que cualquier master que puedas pagar. Precisamente por eso se les llama Mastermind. Un Mastermind te permite obtener el beneficio de diferentes perspectivas, aportaciones y comentarios. Aporta recursos y conexiones que no podrías haber tenido por tu cuenta. Acelerando rápidamente la curva de aprendizaje y fomentando la motivación, el compromiso y el aprendizaje constante. Además abre puertas a colaboraciones y nuevos clientes.

No cuidar a tu equipo – En este mercado donde la mayoría prefiere la explotación del personal que rota cada poco tiempo, destacan aquellos negocios donde el personal cuida de él como si fuera suyo. Igual que a ti te gustaría tener las piernas de Usain Bolt, las manos de Dalí y la mente de Stephen Hawking, tu negocio, que es un ente propio, quiere tener lo mejor en cada campo y además lo quiere tener con la mejor disposición cada día para poder desarrollarse. Y ésto sí es posible con una buena gestión del equipo directivo. Se empático, claro y transparente financieramente hablando con tus empleados. Haz reuniones de equipo y comparte con ellos éxitos y fracasos. Comparte con ellos el botín mediante una política de incentivos. Deja una puerta abierta siempre al ascenso, a la mejora. El mejor miembro de tu equipo es aquella persona ambiciosa que no dudará en luchar por la empresa si la empresa lucha por el y por el bienestar de los suyos. Y no descuides las actividades lúdicas. No todo es trabajar más horas.

Creer que ya está todo hecho – No hay peor fallo que ese. Ya estamos ganando dinero, ya tenemos el equipo formado y los clientes contentos. Mucha gente decide que es momento de vivir, de disfrutar de los frutos conseguidos, pero no. Ese es el momento de volver a empezar, de analizar datos y de dar un empujón al negocio, adelantarse al mercado, innovar… y por supuesto, es el momento de diversificar, aprovechar la posición de privilegio que te proporciona tu negocio ya estable para crear el segundo, el tercero o lo que te permita tu tiempo y tu economía.

¡Y ahora… diversifica!

Es el momento de sacar algo de tiempo y emprender una segunda actividad. ¿Pero como?¿ con qué tiempo? ¿Si apenas tengo tiempo para el negocio que tengo ahora…?

La respuesta es bien sencilla… con socios.

Ya tienes una posición económica favorable y un colchón detrás en forma de negocio principal. Ahora busca a la persona idónea que sea capaz de desarrollar el negocio y luche por el a cambio de una parte de la sociedad, y ya tendrás buena parte del camino hecho.

Verás como lo dificil es crear el primer negocio… los demás llegan más seguidos.

 


Ya sabes qué debes tener en cuenta a la hora de empezar tu negocio, sabes de la importancia de dedicar tiempo y recursos a ello, de la importancia de capacitarse. Sabes qué tener en cuenta para evitar el fracaso en tu primer empresa y el secreto del éxito de los hombres y mujeres de negocios.

Y el mejor consejo: No escatimes en lo fundamental y rodéate de profesionales en cada área en que actúes.

¿Tiénes dudas? ¿Te gustaría tener un cosultor profesional en tu proyecto?

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